¿Qué deporte practican los españoles en su tiempo libre?

Está claro que España es un país de deportistas, por más que se diga que llevamos un estilo de vida sedentario. Y es cierto, la gente cada vez tiende más a realizar actividades sin poco esfuerzo físico, no lo negaré; pero el número de nuestros grandes deportista desde luego equilibra la balanza. Ahora, con el auge de los gimnasios, las nuevas disciplinas y el deporte virtual, parece que muchos perezosos entienden que el hacer algún ejercicio regular es una fuente de salud, y se apuntan a ello por seguir la moda o por otra razón cualquiera; pero sea cual sea, es bienvenida de todas maneras.

Si hace un tiempo me hubieran preguntado qué deporte se practica más en España, no hubiera dicho el fútbol, que parece ser el rey del cotarro; fíjate que yo hubiera apostado a que el porno online se llevaba la palma. Sin embargo, desde hace un tiempo, parece que esto va en declive, según demuestran los estudios: y es que parece que se ve menos porno cuando hay un mundial, una Liga de Campeones o cualquier partido de fútbol de las altas élites, por decirlo en pocas palabras. Por increíble que parezca, estos dioses del Olimpo con forma de futbolistas tiene más tirón que un par de tias buenas enseñando tetas y abriéndose de piernas, ¿quién lo habría pensado?

La verdad, me asombró saber esto, ya que pensé que, en España, no habría deporte que pudiera vencer a ver peliculas porno gratis, ya ves tú. Principalmente por dos razones: una, nuestro carácter de machos latinos siempre dispuestos para todo lo que tenga que ver con el sexo y, por supuesto, con la pornografía; y dos, porque la palabra “gratis” tiene en los españoles un efecto rebote instantáneo, y nos enganchamos a lo que la lleve sea lo que sea y nos guste o no. Como ves, el ver porno por internet y de manera gratuita es una atracción que no puede venir mejor al carácter español, y nunca pensé, la verdad, que un deporte pudiera superarlo. Pero me equivoqué, lo admito.

Aunque, en mi descargo y para ser sinceros, no es que ser aficionado al fútbol sea muy diferente de ser aficionado al porno; en realidad, tienen muchos puntos en común, más de los que creemos. De hecho, incluso se podría decir que uno puede pasar de un ámbito a otro con mucha facilidad, como la actriz porno que se convirtió en dirigente de fútbol, así como si nada… Nahh, bueno, esto es sólo una anécdota, pero desde luego me viene de lujo para plasmar lo que quiero decir, y es la similitud entre las pasiones que puede levantar estas dos actividades. Y algo curioso: no son sólo los hombres lo que están afectados por estas pasiones, sino que cada vez hay más mujeres, y muchas de ellas chicas jóvenes, ya sea por gusto propio o por agradar a padres, hermanos, o los chicos con los que salen. Y de hecho, casi diría que a veces los aficionado futbolísticos pueden ser mucho más frenéticos y llegar a un estado de éxtasis tal mucho mayor que el que acaba de ver el video porno de su actriz xxx favorita; te juro que hasta ataques al corazón he visto de alguno de estos fanáticos futbolero, lo que me hace pensar si realmente no nos estamos saliendo un poco de madre (no diré sin embargo que no haya visto verdaderas barbaridades con la pornografía y el sexo, como por ejemplo una adicción severa a la primera, y la muerte por prácticas extremas de la segunda).

Porque a veces, realmente, perdemos el foco, y pasamos de una sana afición a algo a convertirlo en una verdadera maldición en nuestras vidas, poco saludable y muy lejos de lo que debería ser. De hecho, cualquier tipo de deporte está hecho para ser disfrutado a solas en compañía, para practicarlo y para disfrutar al ver cómo otros lo practicas. Y sí, es muy lícito ser seguidor fiel de un jugador, o de un equipo, de cualquier disciplina, pero no significa que tengas que dejar tu vida en ello, ni la de los otros. Podríamos hablar de lo que la violencia en el fútbol (no sólo el de césped, sino también el futsal o cualquier otra variante) está haciendo en las aficiones de los equipos, de las peleas campales que se montan entre los ultras y acaban con heridos o incluso fallecidos, o del mal ejemplo que muchos padres dan a sus hijos al enzarzarse a golpes por cualquier jugada polémica… En fin, hagamos todos deporte, o veamos porno, o realicemos nuestra actividad favorita sin correr ningún peligro ni hacer que lo corran los demás.

Papá, yo quiero ser futbolista…

Esta frase podría ser una bendición en cualquier casa en la que un hijo se la dijera a su padre, dado la afición que el pueblo español tiene por el deporte rey. No me hago ilusiones, ya sé que el fútbol sala no tiene ni de lejos el mismo tirón que su homónimo de césped, pero estas palabras fueron algo que se repitieron bastante durante unos años en mi barrio… tanto, que al final resultó que no eran ni una novedad ni sinónimo de futuro. Porque donde yo vivo, lo normal es ser obrero, o ser futbolista.

Yo fui uno de esos niños que lanzó esta frase allá por mis 10 u 11 años, y con dos hermanos que ya jugaban en las ligas del barrio, un padre que entrenaba a uno de los equipos, y varios familiares que también se vinculaban con el fútbol, la verdad es que cayó un poco en saco roto, y me valió un par de palmaditas de aceptación en la cabeza por parte de mi progenitor. Lo que se dice ilusión… ciertamente no le hizo mucha, aunque claro, siempre fue mejor eso a que le dijera que quería ser torero o astronauta (eso es lo que yo supongo, en realidad nunca hice la prueba, es una espinita que siempre se me quedará clavada, jeje).

En fin, que al final, sí que me dediqué al fútbol sala, y a ser futbolista, tal y como aquella tarde le dije a mi padre; de hecho, ahora ocupo el mismo puesto que ocupó él durante años, entrenando a uno de los equipos de primera categoría de mi ciudad, Segovia, y a un par de alevines de nuestro barrio (me encantaría hacer más, pero la vida no me da para ello). Empecé a jugar profesionalmente y parecía que tenía futuro, pero entonces me di cuenta de que la vida del futbolista de élite, profesional y llena de responsabilidades y vaivenes vitales que a veces escapaban de tu control no era para mí. Y renunciar a esa supuesta carrera sí que hizo un poco de mella en mi padre, que incluso me retiró la palabra algún tiempo, más desanimado que decepcionado, aunque luego volvió a sus sentidos. Y si lo hizo fue porque, realmente, comprendió lo que quería decirle y me vio feliz y satisfecho con mi vida.

Así que sí, yo soy uno de esos aficionados al fútbol sala (también a otros deportes, la verdad) a los que sólo les llama el deseo de jugar y disfrutar del juego, sin pensar en otros aspectos más serios. Para mí, practicar este deporte es sinónimo de entretenimiento y satisfacción, y en cuanto os cuente un poco más sobre él, seguro que lo entendéis también. Porque cuando un deporte significa para ti pasión y compromiso, y no una obligación, es cuando realmente puedes disfrutarlo.